Las energías renovables están de enhorabuena: Europa quiere que en el 2030 el 35% del consumo proceda de ellas

El Parlamento europeo ha aprobado hoy que en el 2030 al menos el 35% del consumo total de energía en la UE proceda de fuentes renovables. Así se desprende de la propuesta de Directiva de Energías Renovables presentada por la Comisión de Energía del Parlamento Europeo que, contrariamente a la postura defendida por los 28 países miembros que optaban por el 27%, ha apostado por subir 8 décimas ese porcentaje.

Es importante señalar el amplísimo respaldo que ha tenido este informe. Para ello no hay más que acudir a los números, que hablan por sí solos:  492 votos a favor, 88 en contra y 109 abstenciones. Lo que se traduce en que el 70% de la cámara de representantes comunitarios se ha mostrado a favor de incrementar la apuesta por las renovables.

Para entender lo significativo del éxito que supone para el sector de las renovables este hecho conviene echar la vista atrás y recordar que, a finales del 2017 la Comisión Europea presentó el conocido como «Paquete de invierno», o lo que es lo mismo,  su propuesta de directiva energética para el periodo comprendido entre 2020 y 2030.

En ella se recogía este objetivo: en 2030  al menos el 27% del consumo total de energía deberá proceder de fuentes renovables en la UE. Las reacciones no se hicieron esperar y las organizaciones ecologistas y el sector de las renovables criticaron la falta de ambición. Muchas de sus reivindicaciones fueron escuchadas y plasmadas en el informe que acaba de aprobarse.

A partir de este momento se abre un periodo en el que los países miembros y la comisión europea  negociarán el programa energético que debe permitir a la UE cumplir con el Acuerdo de París.

Ahora debe comenzar la negociación a tres bandas -que previsiblemente se cerrará en el mes de junio- en la que fuentes comunitarias calculan que el porcentaje se podría quedar entre el 30% y el 32%. La fórmula por la que se opta es la de obligar a cada Estado a presentar sus planes. El conjunto de esos programas debe sumar la cuota del 35% para el conjunto de la UE. Si no se alcanza, la Comisión puede obligar a algunos Estados a aumentarla.

Si bien esta es la cuestión más significativa del citado informe, hay otras claves que conviene conocer y son las siguientes:

  • Los Estados miembros no podrán gravar el autoconsumo de energía si ésta permanece fuera de la red y no podrán establecer ningún tipo de recargo como el llamado ‘impuesto al sol
  • Se penalizará a los estados que cambien la regulación de forma retroactiva, con el consiguiente perjuicio para los inversores. Esto abre la puerta a la compensación a los inversores que ya han desembolsado importantes cantidades.
  • En el 2030 el transporte deberá utilizar un 12% combustible proveniente de renovables.
  • En la cuestión de los biocombustibles, la propuesta aprobada opta por eliminar en 2021 aquellos procedentes del aceite de palma y mantener en el nivel actual dentro de 12 años el porcentaje que tiene cada país.

Todas estas medidas son, sin duda, el mejor compromiso que los estados miembros pueden tomar para apostar de un modo más decidido por un modelo energético más sostenible. Una cuestión vital para las generaciones futuras.

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